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Lunes Abril 06, 2020
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Los pronósticos ambientales y ese capitalismo desbordante que fue comparado por el filósofo Gilles Deleuze y el psicoanalista Felix Guattari con una de las enfermedades mentales más fuertes como es la esquizofrenia, que se caracteriza por alteraciones de la personalidad, alucinaciones y pérdida del contacto con la realidad. Es decir que esta enfermedad da como resultado un mundo donde se trastocan nuestros deseos más profundos en deseos artificiales y uniformes que hacen consumir desde una bebida negra azucarada hasta experiencias y nuevas estrategias de la publicidad.

 

Madre tierra amotinada nace de observar las acciones del ser humano en contra de la tierra, pero también es un proyecto que desea conectar todas las formas de creación en pro de la naturaleza.  El siglo XXI tiene como reto encontrar un equilibrio, cada año se celebra el Día de la Tierra el 26 de abril, y se hacen pactos, pero éstos sólo se cumplen con el compromiso no sólo de los gobiernos, las mutinacionales y por supuesto de cada uno de los habitantes de la tierra. La Red Global de la huella ecológica publicó este 8 de agosto que usamos la totalidad de los recursos de lo que la tierra puede regenerar. Cada vez la situación es más alarmante y estamos en un punto en el que no se puede ser indiferente a los desastres dejados por las dinámicas de la sociedad moderna. 

Desde finales de los años  80, algunos  artistas ligan su práctica artística con lo ambiental a manera de resistencia, en donde la práctica se liga con el activismo, la denuncia, en donde el arte es la vida misma y sus procesos son respuesta de una forma de pensar, denunciar y de actuar. El arte es lo que no se acomoda, es lo que disuelve la mimesis de la sociedad narcisa, la interfiere, la subvierte y manifiesta su inconformidad. Las prácticas contemporáneas son procesos que se medían con la experiencia. Se construyen con la comunidad, las problemáticas que atraviesa el mundo, con el vacío que proporciona la institucionalidad. El arte actual es discursivo, y la obra es el mismo texto, el cual no tiene una sola significación, sino es polivalente. Como no se define desde paradigmas establecidos, es un arte que se transforma desde su propia existencia y conocimiento.

Sólo a través de las acciones lideradas con un ánimo altruista, prácticas activistas que suponen una posición  política en el sentido noble de la palabra,  quizás sea posible acercarse a micro-utopías que  vaya en contra  de toda  clase de violencia y de maniqueos corporativos.

 

La muestra infiere sobre lo qué está pasando en los páramos, los ríos, los animales en vía de extensión, la basura no biodegradable, en los químicos en los alimentos, las patentes de las semillas, el cambio climático, la tala indiscriminada de los bosques, la destrucción, la contaminación del agua por el mercurio y arsénico utilizado en la minería y del plástico ese cáncer para el planeta.

 

La Madre tierra, nominada oficialmente así por la ONU y por la interdependencia que tenemos con ella, salió mal librada.

 

¡Nuestra Pachamama se amotina y nosotros con ella!

 

María Elvira Ardila

Curadora Museo de Arte Moderno de Bogotá

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